En el marco del especial de Big Data y Analítica de ENRED, conversamos con Héctor Freile, CEO de ILUM, una firma que está liderando la transformación digital en la región mediante el despliegue de soluciones de Inteligencia Artificial (IA) y gestión robusta de información. Para Freile, el auge de la IA no es un fenómeno aislado; es la punta del iceberg de una disciplina mucho más profunda: el gobierno de datos.
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El dato como activo estratégico
Uno de los puntos centrales de la visión de Freile es la necesidad de cambiar la percepción del dato dentro de las organizaciones. “Las empresas suelen cuidar sus activos físicos, como maquinaria o camiones, pero olvidan que la data es un intangible que debería estar valorado en el balance de la organización”, afirma. Bajo esta premisa, Ilum enfoca su estrategia en ayudar a las empresas a ordenar sus estructuras para que la tecnología sea escalable y, sobre todo, rentable.
Cultura Data-Driven: Más allá de los tableros
Contrario a la creencia popular, ser una empresa Data-Driven no consiste en acumular tableros de control o licencias de software. Para el CEO de ILUM, se trata de un cambio cultural y operativo.
“Es quitarle la subjetividad a la operación y pasar a gestionar basada en información fidedigna”, explica Freile.
Este proceso requiere un compromiso del C-Level, pero su ejecución es, sorprendentemente, de abajo hacia arriba. Freile destaca que la captura del dato en la “primera línea” (como un cajero o un vendedor) es crítica; si el dato nace desorganizado, cualquier análisis posterior será estéril.
Retorno de inversión y casos de éxito
La analítica no debe ser un gasto, sino una inversión con retorno tangible. Freile cita el caso de un retail de ropa que, agobiado por el exceso de información y procesos manuales, no lograba identificar tendencias de moda. Al automatizar y estructurar su Big Data, la empresa no solo optimizó sus precios de compra, sino que mejoró su time-to-market, logrando una ventaja competitiva inmediata.
Madurez en Ecuador y desafíos éticos
Respecto al mercado ecuatoriano, Freile observa una evolución positiva, aunque lenta en comparación con vecinos como Colombia o Perú. La Ley de Protección de Datos Personales ha actuado como un catalizador necesario, obligando a las empresas a mirar la privacidad no solo como un cumplimiento legal, sino como una responsabilidad ética y de seguridad.
La visión de ILUM: “Comerse la torta por pedazos”
Para las empresas que buscan iniciar este camino, Freile recomienda evitar proyectos faraónicos y onerosos que suelen abrumar a la organización. “Nuestro enfoque es ir paso a paso, con proyectos digeribles que permitan a la cultura interna madurar”, concluye. En un mundo donde la IA dicta las reglas, tener una data coherente y gobernada no es una opción, es el requisito mínimo para la supervivencia competitiva.