La confianza, la infraestructura legal y el crecimiento sostenible se han convertido en los nuevos pilares indispensables del ecosistema emprendedor global. Eugenia Di Marco, Founder & CEO de Sisu Powerhouse y Venture Partner en el prestigioso fondo Big Sky Capital, lidera desde la primera línea del Venture Capital una visión disruptiva que redefine cómo las startups de mercados emergentes, como Ecuador, deben estructurarse para competir a escala internacional. Reconocida por el MIT como líder en transformación digital y por la London School of Economics, Di Marco sostiene con firmeza que el éxito de una empresa ya no se mide bajo la vieja premisa del «crecimiento a cualquier costo», sino a través de su capacidad para generar evidencia tangible, predictibilidad y resiliencia en mercados complejos.
Para Di Marco, la Open Innovation y el Corporate Venturing representan el ancla definitiva para retener el talento tecnológico en la región. No obstante, advierte que en América Latina aún existe una marcada brecha de ejecución: las corporaciones tradicionales suelen cometer el error de evaluar a las startups bajo los mismos parámetros, tiempos y burocracia que aplicarían a un proveedor común, asfixiando por completo su agilidad nativa. «Una startup no puede innovar al ritmo de una corporación que tarda nueve meses en tomar una decisión», enfatiza la experta, destacando que para un fundador en etapa temprana un cliente estratégico que compre, implemente y valide su tecnología genera mercado y vale mucho más que un cheque de inversión.
Esta dinámica corporativa impulsa la necesidad imperante de adoptar una nueva estructura organizacional transfronteriza. Según la visión de la especialista, el soft landing o proceso de internacionalización exitoso no inicia al comprar un pasaje de avión, sino desde el primer día, cuando se diseña una compañía con un gobierno corporativo sólido y capaz de operar sin fronteras. He ahí donde radican los errores más costosos en LatAm: descuidar la propiedad intelectual, los acuerdos de fundadores o el orden del cap table, factores que espantan al capital internacional durante el due diligence.
Frente a este escenario, Ecuador posee una ventaja competitiva única. Di Marco es categórica al señalar que el país no requiere replicar de forma idéntica modelos externos como Silicon Valley; su verdadero valor y diferenciación radican en erigirse como el espacio ideal para resolver complejidades y necesidades reales que los mercados maduros jamás han enfrentado. Al ordenar su estructura, mitigar riesgos legales a tiempo y apostar por sectores estratégicos como fintech, logística o climate tech, los emprendedores ecuatorianos transformarán los desafíos locales en innovación altamente exportable, atractiva y lista para conquistar el mercado global.