En el competitivo mundo de las agroexportaciones, Karina Ubilla, socia y Gerente Financiera de Agzulasa, representa una nueva generación de liderazgo que fusiona la ingeniería de sistemas con la estrategia financiera. Bajo su dirección, una de las principales exportadoras de banano de Ecuador ha dejado de ver a la tecnología como un soporte operativo para convertirla en el eje de su competitividad global.
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La Inmediatez como ventaja competitiva
Para Ubilla, la madurez tecnológica de Agzulasa se refleja en la transición del dato histórico al dato en tiempo real. Al recordar los inicios, señala una diferencia abismal: “Antes esperábamos que llegue un CD de la aduana con los mega cuadros de Excel… hoy la inmediatez de las fuentes de información es otra”.
Esta evolución ha permitido a la empresa implementar dashboards logísticos que integran a todas las navieras, permitiendo una trazabilidad total. “Podemos actuar antes de que el cliente sepa que hay un problema; si un contenedor sube de temperatura, nuestra central activa la alerta de inmediato”, afirma, destacando que la tecnología es, ante todo, una herramienta de servicio al cliente.
El reto humano: “Alfabetización Digital”
Uno de los puntos más honestos de sus declaraciones radica en la dificultad de la implementación. Ubilla es clara: “La implementación más difícil es la que todavía no hemos hecho”. Para ella, el mayor obstáculo no es el software, sino la resistencia al cambio en el campo.
La empresa ha invertido en lo que ella denomina “alfabetización digital”, transformando la labor del personal en las fincas. “Subir el nivel de conocimiento de las personas nos beneficia a todos”, sostiene. Al dotar a los trabajadores de herramientas para capturar datos y fotos de calidad en situ, se elimina el error humano y se empodera al colaborador: “El miedo al entorno digital se pierde cuando ven que la herramienta facilita su propio trabajo”.
Sostenibilidad y futuro global
Desde su posición de liderazgo, Ubilla entiende que el Agritech es la respuesta a las exigencias de sostenibilidad de los mercados europeos y norteamericanos. “El consumidor final hoy demanda saber el uso de agroquímicos y la huella de carbono”, explica.
Como cierre, Karina Ubilla lanza un desafío al sector: “Somos el primer exportador de banano en el mundo (refiriendose a Ecuador); somos nosotros los que tenemos que marcar el camino”. Su visión es integrar a toda la cadena, desde el pequeño productor hasta la gran exportadora, en una “ola de innovación” que asegure que el banano ecuatoriano siga siendo el estándar de excelencia a nivel mundial.