Tuvimos una conversación amena pero a su vez muy enrriquecedora, con Vianna Maino en las instalaciones de la Cámara de Innovación y Tecnología CITEC. Con una trayectoria que la posicionó como una de las ministras mejor calificadas del anterior gobierno en Ecuador.
Maino se define como una articuladora de proyectos, quien combina la precisión legal con la visión estratégica de las Alianzas Público-Privadas (APP). Para ella, la conectividad no es un fin, sino la herramienta que permite que un barco salga a tiempo o que un agricultor acceda a mercados globales.
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Una gestión de “Cero presupuesto” y alto impacto
Su paso por el Ministerio de Telecomunicaciones dejó una lección fundamental: la falta de recursos estatales no es excusa para la parálisis. Maino relata con entusiasmo cómo lograron conectar zonas rurales olvidadas mediante un “megapacto” con sectores productivos.
“Logramos metas de conectividad del 96% con cero recursos del Estado. Entendimos que las empresas mineras, petroleras y camaroneras contaban con conectividad para su operación; articulamos que esa infraestructura se compartiera con las comunidades aledañas”.
Esta estrategia, premiada por la OEA como un modelo para Latinoamérica, demostró que cuando el sector público genera las condiciones habilitantes, la inversión privada fluye para beneficio social.
Telecomunicaciones: El nuevo asfalto del desarrollo
Para Maino, hablar de banda ancha es hablar de infraestructura estratégica, tan vital como la electricidad o las carreteras. Los datos son contundentes: según el BID, un incremento del 10% en la penetración de banda ancha móvil puede impulsar el PIB de un país emergente entre un 1.5% y 2%.
“Si no puedo mandar un mail o procesar una transacción, el banano se daña y el cliente en Europa no recibe su suministro. La infraestructura digital es hoy la base de la competitividad nacional”.
Los desafíos: Espectro radioeléctrico, Ciberseguridad e IA
La experta es clara al señalar que el espectro radioeléctrico es un recurso que, si no se gestiona con agilidad, se desperdicia. Su visión es atraer inversión mediante reglas claras y previsibles, permitiendo que tecnologías como el 5G dejen de ser un sueño y se conviertan en realidades productivas.
Sin embargo, a mayor conectividad, mayores son los retos. Maino aborda la ciberseguridad no como un gasto, sino como una garantía de continuidad de negocio. “A mayor digitalización, mayor riesgo”, admite, pero recalca que fortalecer este eje, es lo que permite que un inversor internacional confíe su capital al país.
Sobre la Inteligencia Artificial, Maino —quien enfatiza sobre su ética y gobernanza— advierte que el algoritmo nunca debe reemplazar el criterio humano en decisiones críticas.
“El reto no es solo tecnológico, es de gobernanza. La IA debe orientarse a la eficiencia y predicción en sectores como la agroindustria y la energía, pero siempre bajo un marco de protección de datos”.
La transformación real no reside en comprar el último modelo de teléfono o actualizar una aplicación; reside en un cambio de mentalidad empresarial. Adoptar procesos eficientes y sostenibles es, en última instancia, una decisión económica inteligente: el retorno de inversión tecnológica suele ser de diez veces menor, frente a los costos de la ineficiencia.
Cuando una empresa interioriza que la tecnología es el camino hacia la sostenibilidad y el cumplimiento normativo, no solo mejora su rentabilidad, sino que impulsa la economía de todo el país. El bienestar social se decanta en cascada cuando el sector productivo se atreve a innovar, logrando que Ecuador no sea solo un espectador, sino un actor competitivo que accede a mejores créditos y mercados en un entorno global que ya no espera a nadie.