El ecosistema de movilidad y logística en Ecuador tiene un referente claro en CLIPP. Lo que hoy conocemos como una plataforma robusta de servicios tuvo sus raíces en 2008, no como una app, sino como un proyecto de robótica universitaria enfocado en la conducción autónoma. Esta visión técnica, liderada por Bruno Valarezo, ha permitido a la compañía pivotar desde el transporte de pasajeros hacia una infraestructura capaz de resolver retos críticos de logística y última milla.
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De la experimentación a la resiliencia en pandemia
La capacidad de adaptación de CLIPP se puso a prueba durante la crisis sanitaria de 2020. Ante la parálisis del movimiento de personas, la empresa desarrolló ágilmente módulos para reconvertir la flota de taxis en vehículos de delivery y encomiendas. “Empatamos la oferta y la demanda para que el taxi pueda hacer entrega de encomiendas”, explica Valarezo. Aunque el servicio de paquetería se mantiene hoy de forma más focalizada, esta etapa consolidó la flexibilidad logística de su tecnología.
Inteligencia artificial y el efecto
Lejos de competir frontalmente con gigantes como Uber en el segmento de consumo masivo, CLIPP ha encontrado su fortaleza en el sector B2B. Su propuesta actual se centra en empoderar a empresas de taxis y autobuses mediante marcas blancas y herramientas de optimización.
Uno de sus mayores avances es el algoritmo. Utilizando inteligencia artificial, el sistema permite que pequeñas cooperativas con flotas limitadas logren una omnipresencia 24/7. Si una empresa no tiene unidades disponibles en un sector, el sistema direcciona el servicio a otra unidad conectada al ecosistema, garantizando cobertura total en la ciudad.
Desafíos y expansión global
Con operaciones en Ecuador, Colombia, Perú, México, Bolivia, Chile y recientemente Estados Unidos, el reto de CLIPP es ahora la escalabilidad remota. “El reto no es solo la tecnología, sino cómo ayudamos a microempresas a competir contra plataformas globales mejorando su marketing y prestación de servicio”, señala el CEO.
Para Valarezo, el futuro de la logística (Logtech) hacia el 2030 está marcado por la automatización detrás de escena: la robotización de plantas y, eventualmente, la entrega autónoma de paquetes sin intervención humana, una frontera que CLIPP ya empezó a explorar desde sus primeros prototipos robóticos en la universidad.